TÍTULO ORIGINAL: Village of the Damned
AÑO: 1995
DURACIÓN: 98 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: John Carpenter
GUIÓN: David Himmelstein (Novela: John Wyndham)
MÚSICA: John Carpenter, Dave Davies
FOTOGRAFÍA: Gary B. Kibbe
REPARTO: Christopher Reeve, Kirstie Alley, Linda Kozlowski, Mark Hamill, Meredith Salenger, Michael Paré, Lindsey Haun, Thomas Dekker, Karen Kahn
PRODUCTORA: Universal Pictures
Durante unas horas todos los habitantes de Midwich, un tranquilo pueblo costero, pierden el conocimiento. Poco tiempo después, se produce otro inquietante y extraño fenómeno que parece estar relacionado con aquel desmayo: la mayor parte de las mujeres de Midwich se han quedado embarazadas. El médico de la localidad (Christopher Reeve), cuya mujer también está encinta, y una cientifica (Kirstie Alley), enviada por el gobierno, deciden estudiar el caso a partir del momento en que los niños empiezan a mostrar una conducta tan sobrenatural como inhumana.
Jhon Carpenter junto a David Cronenberg y Wes Craven, definidos como las tres C fue uno de los directores en el ojo del huracán de los fans del terror, con obras tan buenas como Christine, El Principe de las Tinieblas o La Cosa. Luego tenemos obras menos conocidas como En La Boca del Miedo o Están Vivos e incluso la que hoy nos ocupa, El Pueblo de los Malditos, caídas injustamente en el olvido.
La película está basada en la novela The Midwich Cuckoos de Jhon Wyndham y ya tuvo una adaptación en blanco y negro, dirigida por Wolf Rilla en 1960. Al igual que con el remake de La Cosa, Carpenter supo captar la esencia de la película original y sobretodo el suspense e intriga. Con guión de David Himmelstein, que curiosamente no volvió a trabajar hasta 2002 en 9 Días de Joel Schumacher, nos plantea la historia de forma casi calcada a la original, con lo que no tuvo que hacer mucho trabajo adicional.
Es curioso que nos quejemos tanto de los remakes actuales, en parte se entiende que no nos gusta ver mancillar obras de nuestra infancia/adolescencia. Pero creo que mucha gente de la que vieron la obra original en su infancia, pensarían lo mismo durante la década de los 80, cuando el auge de los remakes subió como la espuma, aunque no siempre se anunciase a bombo y platillo, como se hace actualmente.
Adornado con unos efectos especiales minimalistas y comedidos, además de cumplidores para su época, nos deja un pequeño ejército de niños cabrones que quieren acabar con sus progenitores humanos, puesto que su verdadero padre queda a la libre interpretación del espectador, ¿experimento del gobierno, extraterrestres, el demonio? Los límites los pone nuestra propia imaginación, aunque en la película se apoya la vida fuera de este planeta.
No es la única obra que pinta a los niños como el mismísimo diablo, por una u otra causa, a lo largo de la historia del cine los niños han cobrado cierto protagonismo en el ámbito el mal. Y se ha demostrado múltiples veces que si se hace bien, puede dar más acojone que cualquier icono del terror como puedan ser Leatherface, Jason o Michael Myers, tíos corpulentos armados y con ganas de masacrar. Ejemplos de ello serían Los Chicos del Maiz, The Children, Quien Puede Matar a un Niño o La Profecía, entre muchas otras, pero en este caso es más inquietante que terrorífico, aunque ambas van cogidas de la mano.
En el apartado interpretativo todos cumplen bastante correctamente. Caras conocidas, solo algunas, Christopher Reeve será quien empiece a sospechar de todo el asunto, y aunque su papel como Superman es un pequeño lastre que no se quita de encima, similar al de Elijah Wood con Frodo. Su interpretación como médico del pueblo está más que bien y creíble. Un rol algo estereotipado, como el de Ed Harris en La Tienda, pero bastante efectivo en su contexto. Si alguien podía hacer el papel de mala, esa era Kristie Alley de la serie Cheers, su profunda y enigmática mirada ya nos deja ver que no jugará limpio, así que no lo considero ningún spoiler. Cumple bien, aunque los malos seguirán siendo los niños. Y en caras reconocibles sin tener que consultar tenemos a Mark Hamill, el joven Luke en Star Wars, aquí se enfunda el traje de reverendo justiciero, aunque su cota de pantalla es bien escasa, pone la guinda de violencia al conjunto.
La banda sonora corre a cargo, como en la mayoría de sus películas, al propio Carpenter, con su característico estilo minimalista influenciado por el western, nos orquesta la pieza con unos acordes muy pausados e intrigantes, que realzan el misterio y la verdadera intención de los enigmáticos niños, intenciones que serán fatales para el pueblo de Midwich.
La ambientación y la presentación del pueblo juegan un papel importante en los hechos que están por acontecer después de nueve meses. Se nos presenta un pueblo amigable en el que todo el mundo se conoce y se saluda debidamente. Muy propio de las novelas de Stephen King. Un aspecto que aún con un ajustado presupuesto de 22 millones de dólares, obtiene una buena cinta de suspense con pinceladas de terror. Si algo se le podría achacar es ciertos momentos con sabor a producto televisivo y su falta de de explicación en el paso del tiempo, el espectador tiene que intuir los lapsos de tiempo. Pero para mí cumple mucho mejor que otros productos actuales.
Es cierto que Jhon Carpenter tiene películas que no son mayoritariamente para el público convencional, como 1997 Rescate en Nueva York, 2013 Rescate en L.A o Golpe en la Pequeña China, pero pese a quien le pese son grandes películas para el fan. Y esperemos que tras el encargo que ha supuesto de The Ward en su filmografía, vuelva a hacer lo que mejor sabe y lo que sus fans esperamos. La película entró ese mismo año en Festival de Sitges en la Sección oficial largometrajes a concurso y por otro lado fue nominada a los Premios Razzie por peor remake o secuela. No entiendo muy bien como una película tan notable como el Pueblo de los Malditos, ha caído en el olvido. Parece que gusta mucho o nada.
COMMENTS